Hace trece años llegué a Yecla por motivos profesionales, si algo me impresionó de este pueblo próspero, fue la generosidad y la apertura de su gente, las ganas de superación, su espíritu trabajador, el amor a su Patrona la Virgen del Castillo, sus fiestas inolvidables, sus proyectos de futuro y su entusiasmo. Este proyecto gracias al compromiso, trabajo y entrega de los yeclanos es ya una realidad.




















